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Margarita Giménez: “La familia se volvió más unida después de la pérdida de mi hermano”

Margarita Giménez, de 83 años, siempre ha tenido una familia llena de cariño y alegría. Hoy cuenta cómo ha cambiado su vida y su familia con el paso de los años. 

¿Con quién vivías durante tu infancia?

Vivía con mi madre, mi padre y mi abuela materna. Tuve una  relación muy cercana con mis padres, a diferencia de lo que antes solía ser. Una de mis tías vivía en el piso contiguo al nuestro junto a su marido y su hijo, así que crecí y aprendí a ser cercana también con esa parte de la familia. 

¿Cómo fue para tu familia el tiempo de la guerra?

Todas las familias sufrieron durante y también después de la guerra, pero yo tenía un hermano mayor, Ramón, que con apenas cuatro años murió a causa de una grave enfermedad en la garganta y la falta de recursos médicos que había en aquel entonces. Toda mi familia se volvió más unida después de una pérdida así.  Pero la pena que tenía mi madre era tan grande que a veces incluso negaba que alguna vez tuvo un hijo o simplemente no respondía cuando alguien preguntaba por él. Yo todavía conservo algunas fotos suyas, pero sí que recuerdo como todos decían que iba a ser un joven guapo.

¿Qué efectos tuvo para ti y tus padres cuando terminó la guerra civil española?

Mi padre, quien había sido tan valiente como para presentarse voluntario para ir a la guerra, volvió con una herida de bala en la pierna izquierda. Al principio, le tenían que cortar la pierna, pues era demasiado grave el estado en que se encontraba. Los médicos que vinieron a ayudarle no dejaban entrar a nadie en la sala de estar. En un espeluznante silencio en casa, finalmente, tuvo que ser operado encima de la mesa de nuestro comedor. Recuerdo que llenaron aquella habitación con muchas velas de luz tenue y espejos para reflejar y provocar la luz definitivamente necesaria para la  intervención. Gracias a esa operación, pudieron salvarle la pierna.

¿De qué querían tus padres que trabajaras?

Por mucho que mi madre fuera ama de casa y que en la época no estuvieran bien vistas las mujeres estudiosas, mis padres  estaban de acuerdo con el hecho de que yo quisiera  estudiar una carrera universitaria. Por eso, contrataron a profesores particulares durante un tiempo para reforzar algunas asignaturas y también tenía uno semanalmente que impartía  clases de piano desde los ocho años.  

¿Cómo cambió tu vida después de casarte?

Me casé a los veintidós años, y debido a eso no pude conseguir la carrera que deseaba. Pero, por otro lado, seguí viviendo en casa de mis padres con mi ya marido, Juan. Él tenía un buen trabajo y de vez en cuando hacíamos viajes donde también nos acompañaban mis padres. 

¿Y después de tener hijos?

Tuve a mi primera hija un año después de casarme; dos años más tarde, llegó el segundo; y tuve el tercero con una diferencia de edad de 12 años. De todas formas, seguíamos viviendo en casa de mis padres y pasamos de ser tres a siete personas. Ahora, ha pasado mucho tiempo desde que mis padres fallecieron, igual que mi marido.  Mis hijos formaron sus familias y se mudaron de casa, pero yo sigo habitando el mismo hogar de siempre y estoy encantada que me visiten de vez en cuando mi familia.